El plazo de amortización es un concepto que, en ocasiones, cuesta un poco entender. Por eso, en este contenido hemos preparado una breve guía sobre la amortización y el capital pendiente, analizando sus ventajas y cómo pueden afectarnos.
¿Qué es el plazo de amortización y el capital pendiente?
La amortización es un proceso que alude a la reducción del valor de un activo o pasivo con el paso del tiempo, es decir, es una forma de conocer el valor de la pérdida de un bien o de una deuda. Pero, ¿qué es exactamente el plazo de amortización? Lo explicamos con detalle a continuación.
Se trata del periodo de tiempo que se tarda en completar la devolución de un préstamo, siempre y cuando este se mantenga en las condiciones pactadas a inicio en el contrato firmado y que no se lleven a cabo amortizaciones parciales o totales.
Este plazo puede ser diferente en función del tipo de financiación que se haya solicitado. No es lo mismo un préstamo personal que una hipoteca, por ejemplo. Así, puede variar desde los 2 años hasta los 30 o 50 en el caso del crédito hipotecario.
Pero, ¿cómo se llama el dinero que se debe? Este es el capital pendiente. Esto es, la cantidad de préstamo que aún está pendiente de pago. Si hablamos de lo que ya se ha devuelto, nos referimos al capital amortizado.
Ventajas del plazo de amortización
¿Qué beneficios hallamos en el plazo de amortización? Lo primero que debemos tener presente es que podremos conocer las diferentes cuotas que vamos a pagar a lo largo de todo el préstamo (dependiendo de las variaciones).
Pero, ¿merece la pena bajar el plazo de amortización de la hipoteca? Si lo que nos interesa es pagar el préstamo en el menor tiempo posible, lo recomendable es aminorar este plazo. Contaremos con cuotas un poco más altas, pero acabaremos antes de pagar el total de la deuda.
La amortización anticipada
La amortización anticipada es una alternativa muy interesante que puede ayudar a las personas a rebajar tanto los plazos como la cuota. ¿Por qué? Consiste en realizar pagos extraordinarios para ir reduciendo la deuda que se ha contraído con la entidad bancaria. Disponemos de dos formas de hacerlo que debemos conocer:
- Reducir los plazos. Como hemos comentado, podemos adelantar dinero de las cuotas para hacer descender el número de las mismas y, así, disminuir el plazo de amortización.
- Reducir las cuotas. En este caso, el préstamo se acabará de pagar en la fecha que inicialmente se pactó, pero con la diferencia de que las cuotas serán inferiores porque los pagos que se han anticipado.
¿Compensa amortizar la hipoteca o ahorrar el capital?
Esta es una duda frecuente. Cuando ahorramos un poco de dinero, siempre nos viene a la cabeza la pregunta de: ¿es mejor amortizar o guardar? A continuación, ahondamos en ello para esclarecer qué podemos hacer para cuidar nuestro dinero.
La rentabilidad
Lo primero que hay que analizar es la rentabilidad. En otras palabras, qué nos compensa más. Esto va a depender de los tipos de interés del préstamo hipotecario y de la rentabilidad que podemos conseguir invirtiendo ese dinero. Estos dos aspectos se deben comparar para adoptar la mejor decisión para nuestra salud financiera.
Las comisiones
Hay entidades bancarias que por la modificación de las condiciones iniciales pueden cobrar una comisión, si este punto está firmado en el contrato. Aunque en la actualidad se han limitado mucho, es algo que debemos considerar al tomar decisiones acertadas. Si esta comisión es muy alta, quizás no interese amortizar el préstamo.
¿Cuánto le queda al préstamo?
Las hipotecas en España cuentan con unos intereses mucho mayores al principio del contrato que al final. Si no quedan muchas cuotas del préstamo por abonar, quizás no interese tanto acometer una financiación. Si, por el contrario, no hace mucho que solicitamos la hipoteca, la amortización anticipada puede suponer una bajada muy interesante en el pago de intereses.
El euribor
En el caso de las hipotecas variables resulta indispensable tener en cuenta el índice de referencia. Si este está bajo, no va a compensar amortizar el préstamo de forma anticipada. Si, por contra, está alto, deberemos proceder de modo contrario. Cuánto más amorticemos, más beneficioso nos resultará al final.
Diferencias entre hipoteca fija y variable
¿Cuáles son las diferencias entre hipoteca fija e hipoteca variable? Para acabar, vamos a hablar de la diferencia que existe entre estos dos préstamos, ya que muchas personas aún tienen ciertas dudas al respecto:
- Hipoteca fija. Es un préstamo que tiene cuotas que no cambian, pero que suponen amortizar el capital a un menor ritmo. Por lo general, en este tipo de contratos se suele pagar un tipo de interés más alto. Sin embargo, proveen de una mayor estabilidad.
- Hipoteca variable. Se fija con un índice de referencia (el Euribor es el más habitual en nuestro país) y se le aplica un diferencial fijo que es distinto en cada banco. Su gran ventaja suelen ser las comisiones, que son mucho más bajas que las de los préstamos hipotecarios fijos. Además, tiene un plazo de amortización más elevado.
¿Cómo saber cuál elegir?
Aunque en nuestro país las opciones más comunes pasan por las hipotecas variables, todavía hay algunos bancos que ofrecen los préstamos fijos. Para saber cuál es la más interesante para ti, debes reparar primero en el plazo del préstamo que más te interese. En segundo lugar, piensa en las expectativas de ingresos que tengas y en la seguridad de las mismas. Por último, ten en cuenta la capacidad que tienes para afrontar una subida un poco alta y rápida de los tipos de interés. Planteándote estos aspectos, sabrás qué es lo idóneo para ti, adaptándolo a tus necesidades e intereses.
Ahora ya sabes qué es el plazo de amortización y cómo puede incidir en el préstamo de tu hipoteca. Si tienes alguna duda sobre tu estado financiero, en Financiall contamos con los mejores profesionales. Contacta con nosotros y te ofreceremos las soluciones más acordes a tu perfil y situación. Consúltanos sin compromiso.